Insensibilidad humana.


Hola.

Hoy estoy muy indignado.

¿Pero cómo podemos estar tan insesibilizados con la gente?

Esta mañana, era como otra cualquiera. Lunes, algo de fresquito, las niñas acopladas en sus respectivos coles, guardes y demás, y yo con un libro nuevo para devorar en la Renfe.
Esa Renfe, manaltial infinito de anécdotas e historias que poder contar, donde la gente tiene unos comportamientos de lo más divertidos y lamentables a la vez.

by fusky

La historia es la siguiente:
Atocha, tren abarrotado, logro coger un sitio en un rinconcito, de los que me gustan a mí. Espalda apoyada entre la pared del vagón, y del respaldo contiguo. Todo perfecto. A leer.
De repente, un hombre de edad muy avanzada, interrumpe el ficticio silencio del vagón, para decirnos que nos va a recitar una poesía de no sé quíen, a cambio de una ayuda.
Nada es especial, ya que desde que la crisis es crisis, cada vez hay más gente pidiendo ayuda en cualquier sitio.
Miro al hombre en cuestión, y veo que aunque viste de manera correcta, su indumentaria es más bien justita, y las zapatillas deportivas de gama baja y ciertamente fuera de lugar, delata ciertas limitaciones a la hora de invertir en vestimenta.
El señor empieza a recitar de una manera más bien mecánica unas estrofas de una poesía sobre unas sombras negras y unas camas. La verdad es que no le presto mucha atención. La poesía nunca me ha gustado mucho.
De repente, una señora que estaba sentada a unos escasos centímetros de él, se pone a pregonar con su compañera de viaje las virtudes de la cena que se pegó el viernes por la noche en un restaurante.
Era tal su volumen, que el poema quedó totalmente anulado por la lubina a la sal de la señora.
A partir de este instante ocurrieron varias cosas.
Un viajero le dio 10 Euros al señor de edad avanzada, la señora de la lubina no daba crédito a tanta generosidad, y haciendo una mueca de incredulidad, me mantiene la mirada a mí, y con una mueca en su gesto, como diciendo… “¿Pero has visto a ese loco?”
Y a mí me hubiera gustado decirla… “¿Pero has visto lo inútil que eres?, seguro que hasta un koala tiene más conciencia que tú!!!!”

Pero bueno, la verdad es que lo único que fui capaz de hacer fue seguir leyendo, porque tampoco llevaba dinero encima para darle al señor, que se deshacía en agradecimientos sobre el hombre de los 10 Euros.

Señora:
¿Sabe usted lo difícil que tiene que ser para alguien ponerse a pedir ayuda en un vagón de tren o en cualquier sitio, para que mande al traste todo ese esfuerzo es tan sólo un instante?
No sé si lo hizo por un mecanismo de defensa interno para no tener verse en la obligación moral de darle algo de dinero a ese señor, o simplemente es porque es tan estúpida que no saber medir los tiempos de su existencia.

En fin. Lo dicho, creo que tendríamos que aprender más de los koalas, que saben tener la boca cerrada. Ya me gustaría que mucha gente de la que conozco hiciera vida de koala… Dormir y callar.

CIAO!

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3 Respuestas a “Insensibilidad humana.

  1. Así somos la raza humana, donde hay cabida desde el más bondadoso y buena persona hasta lo peor que seamos capaces de imaginar, un gran abanico de posibilidades. A más de uno no le vendría nada mal que le diese la vida un revolcón. En fin, el día a día…

  2. Que grande eres Fusky, un gran escritor y un gran narrador…cierto, tendríamos que ser como el koala, lo que pasa es que cuesta trabajo diferenciar la realidad de la ficción…de todas formas esas mujeres demostraron su falta de ética porque al menos hay que escuchar y luego actúa como te dicte el sentido común…besazos

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