Una de mini trípodes


En muchas ocasiones, a la hora de realizar fotografías, no podemos contar con nuestro inseparable trípode. Ese amigo grande y que nos garantiza estabilidad en tantas y tantas ocasiones.

Por mucho motivos, por ejemplo, porque estamos de visita en una ciudad, y las largas caminatas para conocerla hace que llevar el trípode de siempre sea poco práctico y en muchas ocasiones engorroso.
En otras, porque no podemos subirlo a un edificio, por ejemplo en Top of the Rock en NY.

Pero sí que nos permiten llevar un pequeño trípode guardado en la mochila.
Por sus dimensiones o por su reducidísimo peso lo hacen perfecto para muchas ocasiones. Discreción y volumen perfecto.

Os voy a comentar los dos que tengo. Uno de ellos me lo llevé a New York, y el otro lo he utilizado en mi visita a París.
Cada uno tiene sus pros y sus contras.
Os he grabado un vídeo sobre cómo funciona cada uno de ellos, y el veredicto!

Empecemos por el Manfrotto:

Este pequeño aguanta a la perfección el peso de mi Mark IV y el 17-40.
Eso sí, no tiene posición para poner la cámara en vertical. Sólo en horizontal.
Pulsando en el botón con el icono de la marca, podremos hacer que la bola se mueva para poderla ajustarla dependiendo de la superficie para estabilizar el horizonte.
Además en la base de las patas, hay una goma que facilita su adherencia.
Su reducido tamaño y peso lo hacen casi, casi perfectos.
Os dejo el enlace
PROS: Reducidas dimensiones, peso de 190 gramos. Anti deslizante. Súper estable, el precio!
CONTRAS: No tiene posición vertical, construcción plástico.


Luego, tengo el Koolehaoda.

Este trípode es como si a nuestro trípode le hubiésemos aplicado el rayo reductor, y conserva todas las funciones que el grande.
Tiene una rótula de bola, que le permite posicionar la cámara en vertical.
Eso sí, al tener tanto peso mi réflex con el gran angular, cabecea y tiende a caerse. Con un poco de práctica es sencillo buscar el equilibrio perfecto para que no se caiga.
Además, podemos apretar los tornillos que lleva para que las patas sean más duras y ayudar a que sea más estable aún.
Lleva dos anclajes para que gire la cámara, y activar la bola. Vamos, como un trípode grande. Con su zapata y todo.
Este trípode aparentemente nos da mucha más confianza que el anterior.
Os dejo el enlace

PROS: Versatilidad, posición vertical para la cámara, patas ajustables en dureza, zapata, bola, construcción metálica.
CONTRAS: peso 530 gramos, aprendizaje para equilibrar la cámara en vertical, precio.

En definitiva, estamos ante 2 soluciones muy interesantes para nuestras situaciones que hace que no podamos utilizar el trípode de siempre.
Por versatilidad, recomendaría el de la marca Koolehaoda.
Pero por peso, el Manfrotto.

Espero que os sirva de utilidad para elegir vuestro mini trípode!

CIAO!

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