Lucha de egos en la fotografía


Hace ya unos cuantos años que me dedico a la fotografía. Durante estos años, he vivido de diferentes maneras esta pasión. Desde un modo casi obsesivo, hasta un modo mucho más relajado y desde la distancia. Pero siempre con la luz como medio de transmisión.

Desde ese maravilloso día que decidí comprarme una cámara hasta ahora, he podido vivir cómo ha evolucionado el modo en el que compartimos desde conocimientos, hasta nuestras obras.

Yo, cuando acabo de recibir un like

En un principio, en foros especializados, donde residían las “vacas sagradas”, que eran semidioses de esos ecosistemas, a los que todos les daban palmas, y eran todo halagos a todo lo realizaran, aunque los horizontes estuvieran torcidos, fotografías sobre contrastadas, y composiciones de risa. Pero nadie, absolutamente nadie se atrevía a replicar. Y el atrevido que lo hacía era inmediatamente expulsado del foro.
Uno, que acababa de empezar, como tenía un número de mensajes ridículo, mis preguntas eran totalmente ignoradas, o tratado de manera muy condescendiente. Un fracaso rotundo.
Y sin olvidar las críticas desmedidas sin argumentar y tratado cuanto menos como un criminal de la fotografía, si es que alguien reparaba en tu post.

Luego vinieron las Redes Sociales, y aquí todo cambió. Pasamos de un total desdén a un circo de clientelismo. De repente, tus fotografías “más peores“, acumulaban likes y más likes.
La nueva heroína del siglo XXI para los fotógrafos. Un nuevo alimento para el ego del fotógrafo.
Sin olvidar que aquí no hay críticas. Sólo buen rollo, una crítica de una fotografía podría ser castigada con el bloqueo de tu perfil, o los palmeros incondicionales te perseguían durante meses. El bullying de la fotografía.
En muchos casos, esta adicción al like y al follow x follow, cambió la calidad, por la búsqueda de los likes y seguidores.
El objetivo era claro. Tener un saco de seguidores, muchos likes y un muro limpio de críticas, aunque fueran constructivas.

Por el camino han pasado sitios como Flickr, 500px, 1x… Nada comparable a Instagram, porque ni tan siquiera Facebook, y sus cambios constantes de algoritmos han resistido al poder de ver en 1 minuto más 50 o 60 fotografías, sin tan siquiera poder recordar la mejor a los 10 minutos de ser vista. Consumismo total de fotografía.
Fast food fotográfico!

Hemos pasado de ver galerías de autores en páginas web hechas con html puro y duro a gestores de contenidos como WordPress. Cualquiera pueda hacer una galería muy elegante y vistosa en un día.

Tras el empacho de likes, búsqueda de patrocinadores sin sentido (he llegado a ver a fotógrafos patrocinados por diferentes marcas de linternas, competencia directa entre ellas!!!) llega el EGO.

Este ego, lo he visto manifestarse de maneras muy, muy diferentes y divertidas.
Desde el típico YO HE ESTADO AQUI PRIMERO, aportando incluso pruebas de que así ha sido (enhorabuena, te has ganado una insignia del Google Maps), hasta la ocultación de una ubicación…

Pobres los que ocultan las ubicaciones, tarde o temprano alguien conoce a alguien que ha estado allí y se comienza a distribuir masivamente ese coche abandonado, o esa cascada oculta en un bosque que no sale en los mapas.
Son los Pizarros de la fotografía. Grandes descubridores de tesoros ocultos! Y que se llevarán a la tumba esa ubicación secreta.
Y si esa ubicación ha sido profanada entonces comienzan el círculo del YO PRIMERO!

No hay que olvidar a los que introducen una nueva técnica en España, qué digo en España, en el mundo! No!!! En el universo de la fotografía.
Esos que innovan y que deberían tener un busto en el hall of frame de la fotografía, y que de vez en cuando, cuando se sienten copiados, se ven irremediablemente empujados a contarlo en sus RRSS, para que sus palmeros le alimenten el Ego.
YO PRIMERO! “Recordar que ya en el año 1782 yo hacía fotografías con esta técnica!”

Luego otra manera de alimentar ese ego es mentir, bueno, es una mentirijilla… Tampoco nada grave. Al estilo de esta foto es tal cual la saqué de cámara, bueno, tal cual, tal cual… No tanto, Quizás, se me olvidó decir que he cambiado el cielo, he clonado parte del suelo porque me molestaba un árbol… Pero la foto es tal cuál, ¿eh? Si queréis os muestro el raw; ese que nunca se muestra…

En fin, como podéis ver hay muchas maneras de luchar por ese ego que nos alimenta diariamente, y que nos hace consultar compulsivamente las notificaciones del Instagram o del Facebook para ver si hay un nuevo like, o nos ha caído el premio gordo de ese nuevo seguidor (Y que no sea un bot, por favor que no sea un bot) tan ansiado para conseguir los 10K de Instagram! Y ser un influencer! Y poder irme a vivir a Andorra! Por cierto, ahora que lo pienso… ¿Cuántos fotógrafos conoces que se hayan ido a vivir a Andorra?

Y si alguno se pregunta… Y tú, ¿Fusky? Pues sí, yo también tengo mi ego, y he caído en muchas cosas de las que comento aquí. Así que por favor, dale al like, sígueme en Instagram! Y ni se te ocurra criticarme, que te bloqueo!

Si te has visto identificado, espero que te hayas echado unas risas, y no te tomes la vida tan seria, comparte, ayuda al que empieza, y si te copian, no te lo tomes a mal, que algo bueno y bonito estás haciendo.
Los mejores likes que puedes recibir no están en las Redes Sociales 😉

CIAO!