La cueva de las caras


Hola amigos.

Hoy os acerco uno de los lugares más sorprendentes que hay en Islandia.
Sin lugar a dudas, la cascada de Kvernufoss, debería ser una parada obligatoria a todos los que vamos a Islandia.
Gracias a que ha estado «oculta» en los tours de la isla, se ha mantenido un poco «secreta».
Pero desde que los fotógrafos vamos, ya de obligada visita, cada día es más y más conocida.

Cuando fuimos a la esta cueva, la realización de fotografías tiene varias dificultades.
La primera es la cola que se monta para poder realizar esta fotografía. Porque para que pueda salir la cara de la izquiera (Y digo de la izquierda, porque a la derecha se puede apreciar otra cara), sólo se puede apreciar desde un punto exacto de la cueva. Y es desde lo más profundo y pegado a la roca. Como máximo, creo que pueden entrar unos 4 o 5 fotógrafos simultáneamente.
Lo que hace que la impaciencia se adueñe del ambiente. Y que cuando te toca tu turno, te veas un poco forzado a darte prisa.

El día que fuimos a la cascada, el cielo era plomizo, sin detalle alguno, y pude recuperar algo de detalle en el cielo recuperando las altas luces. Pero con poco éxito, la verdad. Tendré que volver… jejejeje.

Quizás, esta fotografía sea de las que más trabajo me haya dado en las últimas fotografías que he realizado. No sólo por las dificultades físicas de la propia ubicación, sino porque es una panorámica en vertical compuesta por 6 fotografías para la parte superior y 6 fotografías en vertical para la parte inferior.
Un monstruo de fotografía que a la hora de montarla, Photoshop se tuvo que esforzar al máximo para lograr casar las 12 fotografías.
Aun así, hubo un problema de deformación en la cara, y tuve que rectificarla. Todo un trabajazo para intentar captar ligeramente lo que allí se ve.
Respecto a los filtros, decidí montar simplemente un degradado con la intención de captar, en parte, algo de cielo. Pero como podéis ver no hubo mucho éxito. Debido a que el día era plomizo y sin detalle… En fin.
Si vas un día en el que haya un cielo decente, te animo a que realices una foto dedicada al cielo con su correcta exposición y luego la fusiones por capas.

El lugar es recomendable 100%, el acceso no es de los más complicados, y una vez dentro es una sensación increíble. ¿Veis a la persona paseando por fuera abajo a la izquierda? Pequeño, eh? Pues así es la cueva, de unas proporciones increíbles.

A todo esto, no hay que olvidar el tema de la humedad, y el spay que se forma en el interior de la cueva. Paño en mano, limpiando los filtros, cambiando la exposición de una toma a otra para captar los detalles.
Eso sí, gracias a la estaqueidad de la Canon EOS R, lo que menos me preocupaba ella misma. Un 10 por su comportamiento. Es increíble ver que todo su corazón es electrónico, pero está correctamente sellado.

Recordarte que si quieres venirte con Nightcolours a éste y a otros lugares tan impresionantes en Islandia, puedes apuntarte al viaje que tenemos abierto para Marzo de 2021. Tienes toda la información en http://islandia.nightcolours.es

Espero que os haya gustado, amigos.

Como siempre, si tenéis cualquier duda, preguntar amigos.

CIAO!

Contigo al fin del mundo


Y un día, mi amigo Paco me dijo…
«Nen, quiero ir a las Bardenas…»
¿A las Bardenas? Pero para ir allí, tendremos que ir un viernes, y éso es mucha paliza. Y además, si te pillan, dicen que te ponen una multa de 700 Euros.
«Que no, hombre. Mira el maps. Y además, en la página oficial dice que se puede dormir allí»
Efectivamente, desde Madrid son sólo 3 horas y media… Pero tendríamos que quedarnos a dormir, que es una paliza.
«No hace falta, lo hacemos del tirón. Ya verás. Es fácil»
Bueno, venga. Vamos allá.

Contigo al fin del mundo

Tras esta conversación tan rápida, luego vino otra que no lo fue tanto…
Había que conseguir el salvoconducto de mi mujer… Había que convencerla de que no era tan locura. Así que tras una negociación dura, logré el tan preciado SI!!!
Uf, ahora a decidir el día, mirar la luna, y escoger la mejor opción.
La primera intentona, se fue al traste. Toda una semana consultando las previsiones, y hasta el mismísimo jueves por la tarde estuvimos indecisos…
Finalmente, tuvimos que desistir… Nuboso no, cubierto. Oooh. Venga, aún teníamos la semana siguiente para intentarlo.
Os podéis imaginar, otra semana de auténtico suspense. Unos días daban despejado, otros lluvia… Esto no es vivir, leches!

Finalmente, y desoyendo las recomendaciones de mi mujer estaba convencida de que iba a llover, quedamos en Madrid a las 15.00h justo después de salir del curro. Decir tiene que si salgo a las 15.00h fue después de levantarme a las 5.30h para entrar pronto…
Primer inconveniente, Paco llega tarde a recogerme. El tráfico en Madrid está imposible. ¿Lo cancelamos?
15.40h, salimos de la capital con el Maps en la mano, y la previsión en la otra… Las previsiones se van torciendo… Creo que la vamos a cagar…
De repente, y sin previo aviso, el Maps dice que no son 3 horas y media, sino 4 HORAS Y 50 MINUTOS!!! ¿Pero qué ha pasado?
Da igual, sacamos el TomTom, se habrá liado el Maps. Pues… No. El Tomtom dice lo mismo.
Paco, Paco… Llegamos de noche a las Bardenas, tío! Y no me acuerdo mucho de las ubicaciones. Que hace unos 3 años que no voy.
Venga, paciencia, kilómetros y más previsiones. Dan intervalos de 19.00h a 23.00h. Un poco de luz al final. Quizás tengamos nubacas y claros con las estrellas.
Lo malo es que la luna no sale hasta las 22.00h. Tendremos poco tiempo, pero puede ser una noche perfecta! VAMOS!!!

Sólo faltan pocos kilómetros, son las 20.00h, y… ¿dónde están los claros? Esto no mola, no se ve una estrella.
Llegamos por fin al desierto, tras perdernos un poco… Y al fin llegamos a la caseta que tantas veces se ven en las fotografías.
¿Paramos, o bien nos vamos directamente al Piskerra?
Sí, no… Sí, no… Venga, nos bajamos ha hacer las primeras fotos. En mitad de las primeras fotos, sin luna y con más contaminación de lo normal, debido al rebote de la luz en las nubes, empiezan a salir las primeras fotos… Y de repente, nos estiramos en plan de alerta, como los conejos cuando oyen un ruido… UN COCHE!!!
Mierda!, los forestales. Paco!!! Recoje, que nos han pillado. Joder… Pero si no llevamos ni media hora.
Metemos los trastos de cualquier manera al maletero, y nos quedamos pensando en el discurso que le íbamos a dar a los guardas… Nos va a caer una multa de la leche… Ya me lo dijo mi mujer… No vayas.
El coche se acerca, más cerca. Ya podemos ver que no es un todo terreno. ¿Eso es bueno, o es malo?
Y tal como vino, se fue. Ufff…Será otro friki como nosotros. jajajaja. Menos mal…
Venga, tooodo para fuera otra vez.
Finalizamos y nos vamos al Castell de Terra, y vemos a nuestro friki aparcado. Pero ¿dónde está?
Oh, está en la caseta de información. Oh, oh… ¿Qué hacemos?
Pues hacer fotos, ya, de perdidos al río. Y por fin comenzaron los claros, unos claros muy leves, pero claros al fin y al cabo.
Una ráfaga de fotos, y rápido. Al Piskerra!

Por fin llegamos, con más miedo que vergüenza, dejamos el coche, y a caminar. Nos perdemos, nos volvimos a encontrar.
Yo recordaba una planicie que me encantó, subiendo al pico, pero el acceso estaba imposible. Las escaleras que recordaba, eran un leve vestigio de mis recuerdos… Dichosa erosión…
Así comenzamos a andar sin rumbo fijo por unos desfiladeros, y comenzamos a escalar. Que no llueva, por favor.
Tras una accidentada escalada, llegamos a… Pero si es la planicie que recordaba! Hemos subido por otro sitio… jajajaja.
Venga, a cenar y hacer fotos. Tras recuperar el aliento con un buen bocata de tortilla, comenzamos a pelear contra las rachas de viento que nos empujaban a nosotros y a las cámaras.
Era un sitio ciertamente peligroso debido a que los mejores encuadres eran al borde de los precipios, y con el viento, era muy, muy peligroso.

Los claros ni aparecieron en toda la noche, y a pesar de estar cubierto, el volumen que teníamos en el cielo nunca lo había visto.
Pero para aprovechar estas condiciones, debíamos de hacer fotos de escasos segundos, así que ISOs 3200 2,8 de diafragma, y a colgar la mochila en el trípode para que no se moviera.
Al final, de la sesión y tras una idea genial de Paco, decidí hacer mi panorámica. Y desde la inconsciencia de la seguridad que te da de no haber visto a ninguna autorizad, decidimos iluminar el desierto con la linterna que adquirimos en eBay.
5 tomas de 6 segundos cada una a ISO 3200 y f/2,8.
Luego las junté, en casa, con el PS y tuve que levantar un poco la exposición el suelo, y tratar el cielo para saturar un poco los colores. El cielo que teníamos lo merecía, desde luego.

Tras un laaaargo viaje de regreso a casa lloviendo a cántaros, al final mi mujer tuvo razón, y tras recoger el coche a las 6.00h, y procesar todas las fotografías que hicimos en esta locura, sólo puedo decir una cosa, Paco.

Contigo, al fin del mundo.